Un amigo me contó una vez, que un amigo de él cuando tenía 17 años se coló a un cumpleaños de 15. Al parecer, se había hablado mucho de la magnitud de la fiesta, por lo que nadie del liceo quería quedar afuera. Resulta que el flaco en cuestión, que ni siquiera iba a esa institución educativa, fue hasta la puerta del coqueto local de eventos y dijo a los tipos de seguridad, el apellido de un muchacho que aún no había llegado a la fiesta.
Inmediatamente, el joven entra, se encuentra con unos conocidos y empieza a bailar. Unos minutos y unas cervezas después arranca la joda: "a que no sacás a bailar a la cumpleañera?", varios "a que sí, a que no" después, el joven camina hasta el centro de la pista donde se encontraba la homenajeada (a la cuál en su vida había saludado). Se presenta, felicita a la muchacha por la fiesta y ante las preguntas de: "y vos quién sos?" responde: "Yo voy al liceo que queda a la vuelta del tuyo, me enteré que era tu cumpleaños y como me gustás mucho, no quería faltar". Luego de esta frase se sucedieron otras de calibre superior, mediante las cuales el chico declaraba su amor, inventando a cada paso como fue que éste nació. El tema es que 15 minutos después, el amigo de mi amigo, que se había colado al cumplea√os, se estaba comiendo a la cumplea√era en el medio de la pista. Mientras, los padres preguntaban a todo cuanto compa√ero encontraran en la vuelta quién era el joven que le estaba comiendo la boca desaforadamente a su hija.